LA ELEGANCIA, MUCHO MAS QUE UN ATUENDO CARO.

Si bien es cierto que la elegancia es una cualidad innata, también podemos decir que es algo que podemos adquirir a medida que vamos evolucionando y mejorando nuestro comportamiento y filosofía de vida. La elegancia va mucho más allá de ostentar costosos trajes, joyas de incalculable valor o asistir a los eventos más exclusivos. La elegancia es más conjunto de aptitudes, comportamientos y modo de vida, que un simple protocolo social.

Según el escritor francés, Honoré de Balzac, "La elegancia es la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos”.  Por tanto, una persona elegante no es necesariamente aquella que viste según ciertos estándares clásicos establecidos por la sociedad, sino aquella que hace suya la moda sin llegar a ser estridente o escandalosa. Es aquella persona que consigue lograr el equilibrio entre el "saber estar" y "estar a la moda".

La elegancia es un reflejo de nuestro interior que se sustenta de nuestro nivel de Educación y Cultura. Es la capacidad de elegir lo estético por sí mismo en cualquier ámbito de la vida: la decoración del hogar, la forma de vestir, el comportamiento con los demás. No es posible apreciar lo bello o exquisito a primera vista a menos que se tenga un gusto muy educado y todos los sentidos atentos y receptivos.

Existen cuatro pilares básicos que caracterizan la elegancia. Lo Estético: Es el buen gusto y el estilo propio que nos definen a fin de atraer, seducir y provocar de forma sutil. La Naturalidad: Es aquello autentico y espontaneo que nos permite diferenciarnos de los demás aun llevando las últimas tendencias de moda. La distinción: Es aquello que nos hace destacar, y que sin ser estridentes nos aporta ese toque único y personal. Y finalmente La Belleza: Símbolo de perfección, pulcritud e integridad en nuestro vestir y en la forma en que nos comportamos.

Ante la duda de que es elegante y que no, recordemos siempre que Menos es Más, y que no por llevar las prendas más costosas significa que somos elegantes. A veces algo tan básico como unos vaqueros desgastados y una camisa blanca, combinados con unos bonitos zapatos, un buen bolso y accesorios sutiles y delicados, pueden llegar a ser mucho más elegantes que ir ataviada de arriba a abajo de prendas súper costosas y extravagantes.

Así pues, podemos dar por entendido que la elegancia es el conjunto de una serie de factores internos que trabajan en armonía para mostrar lo mejor de nosotros al exterior.

“El bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza, el elegante se viste”, decía Honoré de Balzac.



 



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